Hace más o menos tres días en una tarde sin internet (tarde fatal para mí) me puse a pensar en lo que me gusta, y llegue a la conclusión de que a mí me gusta escribir y no creo que lo haga tan mal (hasta mi jefe lo dice), ¿qué tal si averiguo como puedo publicar un manuscrito? Quizá no sea tan fantástica como una historia de Shakespeare o tan conmovedora como un poema de Neruda, pero se dice que en Venezuela es difícil ser escritor. Decidí hacerme pasar por autora y me lancé a las editoriales más conocidas. Definitivamente yo también quiero que me lean…
La ONG Corriente Alterna comienza nuevamente su ciclo de talleres culturales, especializándose esta vez en el mundo de las letras y el periodismo. El inicio de los talleres será a mediados de abril en la sede de nuestra organización ubicada en las Esq. Reducto a Municipal, Av. Sur4 Edif. Saverio Russo Torre B, Piso 6 Of. 63B, Santa Teresa. Caracas.
(a cincuenta pasos de la salida metro estación teatros, diagonal al Teatro Municipal)
Si alguien menciona la fascinación de la victima ¿Qué puedes pensar?, ¿alguien que disfruta el maltrato?, eso suena a sadomasoquismo y la novela de Ana Teresa Torres no tiene nada que ver con ello, sin embargo ese es el nombre con el cual bautizó el libro que narra la historia de Elvira Madigan una psiquiatra-detective proveniente de Canadá y que deja este lugar para volver a Venezuela un país en el que había vivido algunas décadas atrás, decisión que no sabía si era la correcta pero prefirió arriesgar.
A Francisco Suniaga, Abogado neo-espartano prestado a las literatura, lo empecé a leer por recomendación, aunque su lectura no despertara en mi ninguna clase de interés. Tan sólo decidí seguir un sabio consejo de mi padre ("leete este libro"), y aunque la temática no me llamaba mucho la atención, decidí darle una oportunidad. Aquella vez me leí su primera novela, La Otra Isla, y quedé enganchado con esa historia policial en donde se trataba de resolver el caso de la trágica muerte de un emigrante alemán en tierras margariteñas.