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Mi opinión sobre el Costo de los libros
La buena literatura es más costosa

Probablemente hayas notado que hay libros mucho más costosos que otros, y claro también están los de precios estratosféricos, pero en el campo de la lectura la diferencia de precios está marcada de manera sectorial.
Podemos conseguir libros de un costo que entre la media pudiésemos considerar de ligero, libros como “la culpa es de la vaca” “El Secreto” las obras de Paulo Coelho y otros muchos más que se van hacia la rama de la espiritualidad y la ayuda personal, por el contrario la buena literatura tiene un valor más elevado como se puede sugerir con el ejemplo de “Blanco Nocturno” de Ricardo Piglia que tendría un precio de el doble que “El Alhep” de Coelho, y así podemos ir diferenciando y comparando libros, y siempre los buenos serán más costosa, cada premio que gane un libro elevará su costo, dejando así la cultura a las elites, a sólo aquellos con una capacidad económica elevada.
Editoriales nacionales, una solución a medias.
Si bien es cierto que gracias al subsidio nacional hay muchas publicaciones que son mucho más accesibles y que adquiriéndolas en librerías privadas, no es menos cierto que la mayoría de las publicaciones manejadas son más de motivo ideológico que del tipo literario, pues aunque la variedad de títulos es amplia, buscar algún clásico de literatura, o a la mayoría de los grandes autores se vuelve una tarea titánica, pues aún cuando los números que se dicen impresos son muchos, la realidad en las tiendas es otra.
Pero aún con sus déficits y problemas plantean una solución viable, en el caso de el ejemplo anterior que citamos, “Blanco Nocturno” se consigue a un precio que representa menos del 10% del conseguido en las librerías privadas, claro está que la calidad del libro es significativamente distinta, pero aún así para el fin último de la lectura es un precio más que económico para el libro ganador del premio Rómulo Gallegos 2011.
Otra ventaja que hay que destacar de las librerías estatales y la imprenta de la cultura son las distintas editoriales que contratan, entre las que nos tomaremos la libertad de destacar como las más importantes La Fundación Ayacucho, por tener una de las mayores colecciones de la literatura latinoamericana, así como también Monte Ávila Editores quienes también tienen una amplia lista de reconocidos autores.
La desventaja presentada en este escenario es la manipulación política a la que puede llegar ser víctima la literatura, un ejemplo de esto lo podemos apreciar en libro Tres Obras de Miguel Ángel Asturias en el que podemos encontrar su obra El Señor Presidente, una obra que lo define como derechista, este no se consigue en las librerías estatales y nadie nos supo responder si había sido impreso o no, por el contrario las obras de Eduardo Liendo, conocido públicamente como izquierdista son faciles de conseguir, no obstante el sesgo político que posee el sistema editorial estatal se aprecia de modo directo al revisar en las estanterías donde la mayoría de los títulos tienen la palabra revolución o alguna otra palabra relacionada.
La red de distribución de los libros impresos por el Estado durante este año se ha cerrado de forma dramática dejando por fuera a las cadenas privadas de librerías, que hasta el año pasado contaban con este apoyo que más que para ellos era para los usuarios que no debían buscar tanto para acceder a los textos de bajo costo, según la información dada por la Distribuidora Venezolana del Libro este año se han basado en surtir a sus propias librerías y tampoco hay planificación para volver a incluir a las cadenas probadas a su red de abastecimiento.
El costo real de un libro
El alto costo de los textos nos obliga a preguntarnos el costo real de los libros, sio es más económico importar o imprimir acá en Venezuela, por desgracia las compañías editoriales no quisieron dar a la luz sus caras por temor a quedar expuestas, aun así quedó clara que en la actualidad ambas opciones son relativamente similares, debido a que para la importación muchas de las veces se requiere la compra de dólar paralelo lo que eleva los costos, teniendo en cuenta el otro ambiente, la impresión nacional se hace costosa debido a que los materiales muchos son traídos del exterior, aún cuando muchos de los textos son traídos de afuera también hay quienes imprimen acá, entre estos tenemos a la gente de Punto Cero, una de las más recientes editoriales nacionales, pero que tampoco escapa de la realidad de los altos precios, no pudimos saber más de ellos debido a que nos evadieron.
Lo que si logramos conseguir fue una de las razones por las que editoriales grandes imprimen acá algunas obras, y es simplemente las necesidades de venta y el retardo aduanero. Utilicemos a Alfaguara como ejemplo, muchos de sus libros son hechos fuera del país, pero en el caso de El Sueño del Celta de Vargas Llosa, es un libro impreso en Venezuela, el hecho de ser Premio Nobel de Literatura genera la necesidad de rellenar las librerías con él, pero si el proceso de importación requiere un tiempo amplio las editoriales se ven obligadas a imprimir acá para obtener las ventas por novedad.
Las ventas por sobre todas las cosas
No es un secreto lo golpeado que estamos a nivel cultural. Aún cuando el precio de los libros es elevado el problema no solo radica en este flagelo sino también en la falta de incentivo a la lectura, pues a pesar de que el precio de los libros ha fluctuado hasta el punto de ser muy costosos, las librerías aún siguen en el negocio, y es que la mayoría de las personas no se dedican a leer literatura sino que el mercado ha cambiado a la prosperidad de los libros de autoayuda y crecimiento personal, fenómeno que se puede apreciar claramente en las vitrinas y en los estantes de las librerías, donde cada vez es menos el espacio que se le da a los grandes y buenos autores y más es el espacio copado por los textos, no literarios, yendo un poco más allá, como nos explica la gente de la librería Alejandría, una de las pocas que aún se dedican a netamente la venta de libros.
Llas ventas en relación a literatura con respecto a textos de otra índole son menores y a veces los precios de estos textos son similares a los literarios, generando una inclinación en la balanza en la que se mueve este mercado, aprovechando así las altas ventas de este nicho para inyectar más capital a la imprenta o importación de esta clase de textos dejando a la literatura como un mercado secundario y al que no se le requiere tanta atención e inversión.

